Entrega de material didáctico para la prevención de enfermedades no transmisibles en el Colegio Covandonga
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Entrega de material didáctico para la prevención de enfermedades no transmisibles en el Colegio Covandonga
La psicología positiva es un campo de estudio que se ha desarrollado entre 1990 y 2010, con el concepto de bienestar derivado de la idea inicial de felicidad. Martin Seligman y Csikszentmihalyi son pioneros en este campo. Seligman, en colaboración con Peterson, identificó las fortalezas personales y virtudes como fundamentales para la construcción de la felicidad.
Posteriormente, desarrolló el modelo PERMA, enfocado en emociones positivas, compromiso, relaciones positivas, significado y logros. A partir de esta teoría, Tayyab Rashid y Acacia Parks diseñaron una psicoterapia para tratar la depresión, utilizando el modelo PERMA en un enfoque terapéutico estructurado en varias etapas.
El Índice de Planeta Feliz, creado en 2006, evalúa el bienestar sostenible de las naciones y su relación con la felicidad. Según este índice, Costa Rica y Chile se posicionaron en primer y trigésimo quinto lugar, respectivamente, en 2016. Ambos países enfrentan desafíos en términos de sostenibilidad y prácticas industriales, lo que afecta su puntuación en el índice.
La investigación científica también ha explorado la felicidad en contextos educativos, destacando la importancia de la educación emocional en diferentes etapas de la vida. La educación juega un papel crucial en el cultivo de fortalezas personales y virtudes, promoviendo un mayor bienestar y calidad de vida. En este sentido, las habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y la autorregulación son fundamentales en la educación del siglo XXI.
Además, la filosofía de la felicidad se ha explorado en diversas perspectivas, como la de Naranjo, quien resalta la importancia del autoconocimiento y la entrega a la vida como componentes esenciales para alcanzar la felicidad. Sus ideas subrayan la importancia de la conciencia y la educación en la búsqueda de la felicidad.
En conclusión la psicología positiva y la investigación sobre la felicidad han revelado la importancia de las fortalezas personales, la educación emocional y el bienestar sostenible en la vida individual y colectiva. Estos hallazgos apuntan a la necesidad de promover una educación que fomente el desarrollo integral de las personas y contribuya a una sociedad más equilibrada y feliz.
Vista de desde la felicidad al bienestar: Una mirada desde la psicología positiva. (s. f.). https://revistas.ubiobio.cl/index.php/REINED/article/view/4507/24

La lucha contra estas enfermedad, es una preocupación de salud pública actual y en este artículo exploraremos el vínculo entre el consumo de alimentos ultraprocesados y obesidas. Ya que el consumo creciente de alimentos ultra procesados se ha convertido en un nuevo desafío. Estos alimentos, tras su procesamiento, han perdido muchas de sus características originales y se consumen con poca preparación.
Estos alimentos son ricos en calorías, pero tienen una calidad nutricional deficiente. A lo largo de las décadas, la producción, comercialización y acceso a los alimentos ultra procesados han aumentado significativamente. En la actualidad, constituyen una fuente principal de ingesta calórica en ciertas regiones, y su consumo se asocia con un aumento en las tasas de obesidad, contribuyendo a la creación de entornos obeso génicos. Las dietas que contienen una proporción alta de alimentos ultra procesados tienden a ser deficientes en nutrientes, y existe una creciente evidencia científica que respalda el impacto negativo de estos alimentos en la salud.
El estudio del procesamiento de alimentos implica la necesidad de clasificarlos en función de su grado de transformación. La clasificación más comúnmente utilizada es la clasificación NOVA, que divide los alimentos en tres grupos según el grado y propósito del procesamiento. Grupo 1: Alimentos sin procesar o mínimamente procesados, que incluyen productos naturales como carne y leche fresca, granos, legumbres, frutos secos, frutas, vegetales y alimentos a los que se les ha eliminado partes no comestibles o que han sido sometidos a procesos que no alteran significativamente su naturaleza. Grupo 2: Sustancias extraídas de los alimentos del grupo 1 mediante procesos como molienda, hidrogenación. Esto incluye almidones, harinas, aceites, grasas, sal, azúcar, edulcorantes y proteínas de la leche y la soja. Grupo 3: Alimentos ultra procesados que se presentan listos para consumir o requieren un calentamiento mínimo.
Aparece el término ‘‘ultra procesado ‘‘en el 2009, no ha cesado de crecer la evidencia científica que asocia el consumo de estos alimentos con el aumento de enfermedades cardiovasculares, dislipidemia, hipertensión, obesidad, síndrome metabólico, enfermedades respiratorias, cáncer, etc. La principal fuente de sodio de una dieta basada en ultra procesados es la sal, que se encuentra en estos alimentos en cantidades abundantes. Se han realizado estudios cuyos resultados indican que una alta ingesta de alimentos ultra procesados induce disbiosis en el microbiota intestinal, lo que puede llevar al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso cáncer. Con respecto a la depresión, un estudio llevado a cabo con individuos de la cohorte del proyecto SUN concluye que existe una asociación positiva entre el consumo de ultra procesados y el riesgo de desarrollar depresión.
Además de la comodidad que ofrecen, los alimentos ultraprocesados se caracterizan también por ser hiperpalatables.
Las combinaciones sensoriales de estos alimentos los hacen, por lo tanto, son menos saciantes, llevando a un consumo excesivo de los mismos. Estos alimentos presentan además cargas glucémicas y energéticas más altas que los alimentos naturales.
Como conclusión sobre el consumo de alimentos ultraprocesados y obesidad, encontramos que las distintas metodologías empleadas y los diversos sistemas de clasificación de alimentos impulsan la necesidad de realizar más estudios, preferiblemente en cohortes longitudinales, para corroborar los resultados. Conviene, además, que se tomen como referencia más parámetros de salud y enfermedad, además del IMC, y sería deseable que se estableciera un único sistema de clasificación de alimentos.
Son muchos los factores que influyen en el estado nutricional de la población, pero el patrón de alimentación que se sigue es determinante. Además, el consumo frecuente de ultraprocesados habitualmente va unido a un estilo de vida sedentario y a hábitos perjudiciales para la salud.
Si te interesó el artículo, puedes leer el siguiente sobre la obesidad hacia 2025.
Consulta la fuente original aquí: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-16112021000100177&script=sci_arttext
La obesidad como factor de riesgo en COVID-19En el libro de COVID-19 en el metabolismo volumen 108 se publico Obesidad: ¿El “talón de Aquiles” del COVID-19? El COVID-19 provoca una infección respiratoria caracterizada por síntomas de leves a graves, como tos seca, fiebre y dificultad para respirar, que pueden aparecer hasta aproximadamente 14 días después de la exposición al virus. El objetivo principal de los autores G. Muscogiuri , G. Pugliese , L. Barrea , S. Savastano , A. Colao es explicar que hasta ahora, no hay datos en la literatura que informen que los sujetos con obesidad tengan un mayor riesgo de contraer COVID-19; sin embargo, dado que se sabe que la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar formas graves de insuficiencia respiratoria, se podría plantear la hipótesis de que los sujetos con obesidad podrían correr riesgo de sufrir una enfermedad grave si se infectan.
En particular, según el informe del Centro Nacional de Auditoría e Investigación de Cuidados Intensivos (ICNARC) sobre COVID-19 en cuidados críticos del Reino Unido (27 de marzo de 2020), se observó que el 72,1% de 775 pacientes con COVID-19 confirmado tenían sobrepeso o obesos y que entre los pacientes con IMC > 30 que habían sido sometidos a cuidados intensivos, el 60,9% de ellos murieron. Como bien se sabe, la obesidad representa un estado de inflamación crónica de bajo grado que puede contribuir a la aparición de enfermedades metabólicas (dislipidemia, resistencia a la insulina y diabetes mellitus tipo 2 [DM2]) y puede modificar las respuestas inmunes innatas y adaptativas, haciendo que el sistema inmunológico sea más resistente.
Considerando que los sujetos con obesidad tienen un entorno proinflamatorio, se espera que el COVID-19 pueda exacerbar aún más la inflamación exponiéndolos a niveles más altos de moléculas inflamatorias circulantes en comparación con los sujetos humanos delgados. Esto podría explicar el mayor riesgo de complicaciones graves de la COVID-19 en sujetos con obesidad. Seguramente esta información proporcionada por G. Muscogiuri , G. Pugliese , L. Barrea, S. Savastano , A. Colao será una revelación para la mayoría de las personas.
Las comorbilidades relacionadas con la obesidad también podrían representar un factor de riesgo adicional de complicaciones de la COVID-19 en la obesidad. De hecho, la DM2, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares se detectaron con frecuencia en sujetos fallecidos por COVID-19. En conjunto, los sujetos con obesidad son un grupo de pacientes de alto riesgo y complicado de tratar por COVID19, con una mayor necesidad de hospitalización. Los sujetos con obesidad necesitan atención intensiva para reducir el riesgo de muerte. Por ello, es fundamental que estos sujetos eviten contagios siguiendo las recomendaciones generales de prevención dadas por las autoridades para reducir la propagación del virus.
Considero que este libro contiene muy buenos datos ya que brinda información acerca de los posibles riesgos, enfermedades y complicaciones que se pueden llegar a tener con el COVID-19 a causa del sobrepeso, los autores hacen hincapié en esto para que sus lectores sean conscientes de lo que puede llegar a suceder a causa de la alimentación y los hábitos, así de esa manera puedan tener una vida más saludable.
G, Muscogiuri, G. Pugliese, L. Barrea, S. Savastano, A. Colao; Obesidad: ¿El “talón de Aquiles” del COVID-19?Metabolismo. (2020) https://doi.org/10.1016/j.metabol.2020.154251

Desde la publicación del último documento de consenso sobre ERC publicado hace siete años, ha habido poca evidencia y ensayos clínicos que demuestren nuevas estrategias en el diagnóstico y tratamiento para el cuidado del riñón, con la excepción de nuevos ensayos en enfermedad renal diabética y problemas relacionados. teniendo asi que ver los problemas y cuidados del riñón.

Estas guías rígidas y conservadoras no deben impedir la publicación de conocimientos actualizados en varios aspectos, que pueden ser claves en la detección y manejo de los pacientes con ERC.
Fue elaborado conjuntamente por diez sociedades científicas, proporciona actualizaciones de conceptos, aclaraciones, criterios diagnósticos, estrategias de derivación y nuevas opciones terapéuticas.
El documento ofrece diversas recomendaciones para la detección temprana de la enfermedad renal crónica, incluyendo la realización de pruebas de laboratorio para medir la tasa de filtración glomerular y la presencia de proteínas en la orina, así como la identificación de factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión y la obesidad. Además, se menciona que la solicitud de una ecografía renal puede ser pertinente para el estudio diagnóstico de la ERC.
El objetivo de este documento es ayudar en el manejo multidisciplinario de los pacientes con ERC basándose en las recomendaciones y conocimientos actuales.
El documento destaca la importancia de la detección temprana de la enfermedad renal crónica y el control de los factores de riesgo para prevenir la progresión de la enfermedad.
También se enfatiza la necesidad de un enfoque multidisciplinario para el tratamiento de pacientes con enfermedad renal crónica en diferentes etapas, que involucre a nefrólogos, médicos de atención primaria, atención domiciliaria y cuidados paliativos si es necesario.
Para pacientes en etapas avanzadas de la enfermedad, se recomienda la derivación a un nefrólogo para evaluar la necesidad de terapia renal sustitutiva, como la diálisis o el trasplante renal.
También puedes encontrar mas sobre prevención de la enfermedad en los riñones.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0211699521001612

El presente estudio da un enfoque para profundizar el papel que juegan las relaciones sociales en la motivación de la actividad física de los adolescentes.
Para ello se desarrolló un estudio de casos a partir del análisis de contenido de las entrevistas a varios adolescentes, provenientes de distintas regiones.
Dicho análisis interpretativo permitió la obtención inductiva de cuatro principales categorías del conjunto total de datos.
La muestra proviene de una primera fase de estudio cuantitativo sobre estilos de vida activos en el que participaron adolescentes de diferentes zonas geográficas de España.
En una segunda fase de carácter cualitativo en la que se realizaron 26 entrevistas.
La conducta tenderá a estar más intrínsecamente motivada en la medida en que se satisfagan las necesidades psicológicas básicas de la persona de sentirse competente.
Son diversas las variables sociales, ambientales e individuales que confluyen y determinan no solo la elección de una tarea concreta, sino también la intensidad con la que se ejecutará, así como la persistencia en la misma está comprobado que los adolescentes que forman parte consolidada de un determinado grupo deportivo estaban más motivados intrínsecamente, se sentían más competentes y se mostraban más convencidos de continuar con la actividad física.
La fuerza del entorno social puede llegar a ser tanto un aliado como un enemigo en la consolidación de la práctica de actividad física ya que el factor de relación resulta ser tan determinante para afianzar el hábito de práctica como para el abandono de este hábito y la incorporación, e incluso sustitución, por hábitos poco saludables.
La actividad física se percibe como un sinónimo de inmadurez, dado que se relaciona a los juegos con etapas de crecimiento más tempranas y conforme el individuo crece se siente » infantil» al realizar actividad.
El estilo de vida no es el resultado únicamente de un comportamiento individual, sino que es parte de una constante interacción social. El tipo de actividades preponderantes y objetivos del grupo social en el que el adolescente se desenvuelve puede determinar el aumento o abandono de la actividad física.
El rol social asumido tiene relevancia en la práctica de la actividad física, puesto que se considera que ciertas acciones o comportamiento no concuerda con el perfil de cierta profesión.
Se puede concluir que, aunque las relaciones sociales de los y las adolescentes pueden facilitar conductas que motiven hacia la AF, Dentro de este se identifica una serie de elementos que contribuyen a la constancia en la práctica de estas actividades también pueden llegar a dificultarlas, por lo que resulta conveniente crear entornos en los que se favorezcan relaciones sociales satisfactorias y alejadas de conductas inactivas y nocivas para la salud.
Abraldes, J.A., & Argudo, F.M. (2009). Análisis de la motivación, participación y actitud en actividad física extraescolar. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación,15, 61-63.
Álvarez, E. F., López, J. C., Gómez, V., Mesa, J. B., & Martínez, H. A.
(2017). Influencia de la motivación y del flow disposicional sobre la intención de realizar actividad físico-deportiva en adolescentes de cuatro países. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, 31, 46-51.

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica que afecta a un creciente número de personas en todo el mundo, con un impacto significativo en la calidad de vida y la salud pública. Esta condición se caracteriza por la elevación crónica de los niveles de glucosa en sangre y puede llevar a complicaciones graves, como ceguera, enfermedad renal, infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares y amputación de extremidades inferiores. Además, se proyecta que se convierta en la séptima causa de mortalidad a nivel mundial para 2030. En México, la prevalencia de DM es particularmente alta, con un 9.4% de adultos afectados, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2016.
El tratamiento de la diabetes es fundamental para prevenir o retrasar estas complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Las estrategias nutricionales desempeñan un papel crucial en este tratamiento. En primer lugar, es importante destacar que no existe un enfoque único para todos los pacientes con DM, ya que las necesidades nutricionales varían según la edad, el sexo, el nivel de actividad física, las comorbilidades, la situación económica y la disponibilidad de alimentos. Por lo tanto, el plan de alimentación debe diseñarse de manera personalizada.
En cuanto a la ingesta calórica, la disminución de la misma es un componente esencial en el tratamiento de la DM. Se recomienda reducir la ingesta calórica, especialmente de carbohidratos refinados y grasas saturadas, con el objetivo de lograr una disminución del 5 al 10% del peso corporal. Iniciar con una reducción de 250 a 500 calorías por día puede conducir a una pérdida de peso de 0.5 a 1 kg por semana, lo que es saludable y sostenible. No se recomiendan dietas extremadamente bajas en calorías, ya que pueden ser perjudiciales. En pacientes con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m², las dietas de restricción calórica se calculan según el peso ideal.
La distribución de macronutrientes también es esencial. La cantidad y calidad de los carbohidratos juegan un papel crucial en el control glucémico. Se recomienda que al menos el 50-60% de las calorías totales provengan de carbohidratos, principalmente complejos, con un consumo de azúcares simples de menos del 10%. Además, la fibra, preferiblemente soluble, debe ser una parte integral de la dieta, con una ingesta de 14 gramos por cada 1000 calorías. Las proteínas deben proporcionar aproximadamente el 15% de las calorías totales.
En cuanto a las grasas, es más importante considerar el tipo de grasas que se consumen que la cantidad. Se recomienda limitar la ingesta de grasa saturada a menos del 7% de las calorías totales, minimizar las grasas trans y consumir una cantidad adecuada de grasas insaturadas, como las que se encuentran en aceites vegetales, nueces, semillas y pescado ricos en ácidos grasos omega-3. La dieta mediterránea, que es rica en grasas monoinsaturadas, puede tener beneficios en el control glucémico y el perfil lipídico.
El tratamiento de la diabetes mellitus es un desafío continuo que requiere un enfoque integral que incluye estrategias nutricionales. La personalización del plan de alimentación, la atención al IG y la CG, el conteo de carbohidratos y el monitoreo de los micronutrientes son herramientas valiosas para ayudar a los pacientes a controlar su glucosa en sangre y prevenir complicaciones. El apoyo de profesionales de la salud y la educación nutricional son fundamentales para el éxito a largo plazo en el tratamiento de la DM.
Si te interesó la información, te invitamos a leer este otro artículo: Calidad de vida en personas con obesidad, diabetes e hipertensión
Pérez-Cruz E, Calderón-Du Pont DE, Cardoso-Martínez C, et al. Estrategias nutricionales en el tratamiento del paciente con diabetes mellitus. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2020;58(1):50-60.
https://www.medigraphic.com/pdfs/imss/im-2020/im201h.pdf
